2020 comenzó y pensé que tenia todo cubierto, pensé que simplemente seria un gran año y en un par de semanas tenía  preparadas mentalmente las vacaciones de casi todo el año, mis planes de carrera y los títulos de mis blogs. Hoy a 9 meses de distancia veo al año con aprendizajes, caídas, levantadas, con raspones y algunas cicatrices…un año fuerte merece tener rituales diferentes que impliquen llegar hasta el alma, hasta el fondo para aprender la lección.

Me conoces bien, haré mi cierre de año diferente tomando mis metas haciendo cortes de caja al corazón que solo muestren a mi alma lo que el 2020 vibró.

Este año aprendí muchas cosas entre otras a amarme mejor, que la valentía, la compasión y la conexión me hacen mas fuerte, que la vulnerabilidad no es debilidad, a aceptar la imperfección, a ceder el control, aprendí la diferencia entre dicha y felicidad, practiqué cada día la gratitud y me di cuenta que amo pertenecer pero no ser controlada, amo confiar en mi intuición y que la creatividad me llama. Reconocí los muchos ciclos que empecé y terminé; viví y sigo viviendo los duelos que los acompañan y incluyo en mi alma los enormes aprendizajes escondidos; observé  la gran importancia de cerrar cada uno de esos ciclos honrando mi corazón.

En Junio comencé por algo difícil…por aceptar mi historia, la historia completa, los aciertos y los aprendizajes, las risas, las lágrimas y hasta esa historia que venía repitiéndose como patrón. Escribí mi historia desde el 1 de enero hasta el 30 de noviembre…lo que me gustaba y lo que odié, el encierro, la duda y la incertidumbre. Reconocí mi historia, la hice mía, la leí quizá mas de 50 veces apostando volver a sentir ese momentito que me hizo quebrar pero también saltar. 

Este año he tenido muchos ciclos y juro que cada año me gusta terminarlos, cerrarlos con  magia por medio de rituales; así que hoy empiezo a limpiar mi agenda del alma…semana a semana con pachuli y hasta canela en rama, con jengibre y algunas hojas de jacaranda. Les pongo lavanda, aceite, incienso y hasta ese cuarzo rosa para sanar; me gusta diseñar cada ritual pensando hasta el lugar, juntando la parte mental, espiritual, física y emocional y con intención y consciencia cierro cada ciclo escribiendo, cantando, tomando te con miel para endulzar y reconociendo lo que hay. Terminó el proceso agradeciendo lo que le ha dado cada ciclo a mi alma, siempre con una sonrisa y aceptando que todo este cambio vertiginoso vino a enseñarme a crecer, a cómo mostrar con más fuerza lo que soy y a brillar con mi pura esencia.

Hoy te digo que terminó este año mejor acompañada solo por mi y con mis aprendizajes…amándome y aceptándome profundamente, conociendo mejor mi propia esencia y trazando mi camino solo con el alma.