Aquí estaba yo simplemente un fin de semana normal aprovechando esos días junto a los que más quieres y quizá hasta desaprovechándolos por a veces no estar, a veces me confieso que me cuesta trabajo prestar el 100% de atención, a pesar de mi espacio chiquito.
Al otro día supimos y ni siquiera entendimos que empezaría la llamada cuarentena… con poco entendimiento llegaba el miedo a llenar mi mente que pronto permearía hasta mis huesos; mi alma tardó en reaccionar…empecé creyendo que sería fácil, puse horarios y trate de controlar… quizá de nuevo hasta lo que podríamos sentir… escribí tablas y esquemas hasta para jugar…pero había algo que había dejado de sentir… mi alma estaba resentida y seguía sin entender. He tenido etapas, ciclos de caídas y subidas…más que nunca he conocido las emociones y mis heridas de la infancia me visitan cada día, mis monstruos favoritos llegan, se estacionan y se burlan hasta de mí y yo seguía sin entender… mis heridas, mis dolores comenzaban a ser más grandes y profundos… me sentía enojada, triste, inestable, y todo al mismo tiempo…
una noche apareció mi persona favorita en sueños… simplemente escribiendo la palabra “DUELO”…fue reconfortante lo qué pasó…respire y de pronto sentí un escalofrío; logre conectar de nuevo todo eso que ha pasado desde hace más de 200 días…tengo ese duelo abierto, pero también el otro y el otro…el del día que me entere que perdí al amigo, a la pareja, a mi tienda favorita…a mi café de las mañanas en ese sitio especial, a mis desayunos sonriendo a desconocidos, a esa comida de negocios, la cena con los hijos, las vacaciones, las carnes asadas, los abrazos y la cercanía…en pocas palabras a mi normalidad, pero había más de 10 procesos abiertos, 10 duelos de 10 perdidas que seguían doliendo todos en diferentes etapas y algunos se cruzaban.
Yo me sentía infectada llena de algo innombrable…existe alguna palabra más fuerte que el duelo y que englobe más de 10 juntos? descubrí que no…descubrí que tenía una llamada a la aventura…una llamada a encontrarle sentido a esto…y a esos 10 jinetes que parecían conducir mi vida hacia la locura…sin pensar y solo sintiendo me deje llevar, los clasifique por emoción e hice mi tarea de escanear cada uno, de cuidarlos igual que atiendo una infección…los limpie, incluso los acaricie, los veo a veces, los niego, y sin duda me sigo enojando…pasó y pasó las etapas, esas conocidas del duelo las visito y las escaneo con amor, con ese tipo de amor que me he aprendido a dar y siempre con una sonrisa me repito ” ya pronto sanaras”.
Apareció en mis sueños de nuevo mi persona favorita y me invito a más que aceptar con ese sueño de aventura me presento una etapa nueva…esa de darle sentido…crear con la perdida, y mi persona favorita me acompaño a ver más allá de la perdida y buscar el camino hacia delante traspasando el dolor de mi cafetería favorita cerrada y de ese amor más que he perdido.
Acompañado luche con espada ante mis monstruos convertidos en dragones y mis heridas infectadas de 200 días, adelante seguí hasta que logre encontrar sentido a mis heridas y a mi conjunto de esos duelos que jamás los podría juntar en uno.
la pandemia trajo ese concepto para mí, del conjunto de duelos que hoy me obliga a más que sentir, a más que juntar esos pedacitos, a más que irme a mi espacio chiquito…me obliga a encontrar más de un sentido a esto dejándome llevar por mi espíritu y más que nunca seguir mi intuición… hoy te invito a ti a contar tus duelos y a darles sentido y crear a partir de ahí, a revisar tus heridas, a escanearte día con día porque yo tengo más de 10!

Me encanta la manera tan honesta en que compartes lo que vives.
Muchas nos sentimos identificadas contigo.
Muchas gracias por tu blog.
Gracias a ti por tu comentario!!! Me inspira a seguir escribiendo!! Gracias
Esta situación la compartimos muchas personas que nos agobia la incertidumbre ante un hecho «desconocido» llamado pandemia. Pero es sano, muy sano padecerlo, ante el hecho de que somos gente activa, en cualquiera de los sentidos, ya sea laboral, estructural, familiar y económico, por eso lo padecemos y asiento con lo que plasmas en este blog. No somos ajenos a sentirnos con tantos miedos ante las expectativas de control y salud, sobre todo para nuestras familias.
Gracias Rosi!! Me encanta escribir! Un abrazo