17-Y si yo te contara cuál ha sido mi día más difícil…
Entre nos, acércate… te quiero contar de ese día, del mas difícil que he vivido…el día que decidí sentir al fin!Hoy quiero abrir mi secreto y decirte cuál fue ese día…te cuento…pase años tapando y “aguantando” mi sentir simplemente porque no estaba “bien” que sintiera eso o aquello, recuerdo bien que era mejor sonreír que sentir.Recuerdo bien que cuando nació mi primer hijo me dio esa depresión que llaman postparto, sentí raro y de pronto me sentí profundamente triste, dejé de querer estar y hasta convivir; mi mente decía una cosa pero sentía otra… no quería! Aunque suena muy fuerte el nombre de depresión fue más fuerte lo que sentí…lo juro. Puedo prometer que yo no quería sentirlo, me doblaba del dolor, me esforzaba pero se que no quería estar ahí. Me paso, así fue, lo confieso. sentía que me apagaba y solo escuchaba comentarios de “shhhh, no le digas a nadie” “Que nadie sepa eso que guardas, eso que sientes” me costo aprender la lección y a los 3 días con asco y sin comer me caí, me desmayé. En silencio pero mirando al cielo deseaba que algo me pasara para ya no sentir esa depresión, esa silenciosa tristeza que arrasaba…y como es mi costumbre llame al universo a actuar!!! Claro, a los 15 días llena de depresión y nublada por pensamientos equivocados acabe en urgencias con un coágulo en la pierna izquierda, con mucho dolor, miedo y ambulancias… ahora con más miedo que antes sabía que ya no quería estar ahí!!! Y ahora??? Estaba perdida, tenia la amenaza en mi propio cuerpo y me rehusaba a hablar del tema. Mi cuerpo estaba invadido de miedo y no sabía cómo sacarlo para empezar a curarme.La depresión siguió creciendo y mi cuerpo también, no se que tan mal estaba pero se negaba a hablar de lo que sentía.Cuatro días en el hospital con inyecciones en el estómago, pierna hinchada, coágulo y estudio tras estudio me llevaron a querer empezar a desintoxicarme y simplemente a ACEPTAR lo que estaba viviendo.Mi cuerpo siempre parece sabio con una pluma y un papel… comencé a escribir y deduje lo que tenía que hacer, compre una libreta y plumas nuevas, compre pepino y zanahoria y así de sencillo decidí hacerlo diferente…entendí que era momento de empezar a trabajar con mi alma y asumir mi dolor, pasar o fluir las heridas de esas que antes culpaba hasta a él jardinero.Era miedo acumulado, manifestado que me hizo explotar…lo empece a sacar pero el dolor y los 17 kilos seguían ahí… me seguía peleando con el peso y ese dolor; mi cuerpo tardó 3 años en pasar esa inercia y aunque fueron tres años de trabajo duro físico y mental mi cuerpo no cedió…fue complicado ver que no bajaba el dolor ni el peso, no perdí la esperanza y muchas veces seguía hasta con más dolor sacando el dolor… pero al cabo de varias libretas escritas hubo sonrisas con más sentimiento, estuvieron algunas lágrimas verdaderas y más amor para dar. Sin duda era el comienzo, me faltaba aprender a llorar…pero esos fueron, hace muchos años, mis pininos en como fluir mi dolor y traspasar mis heridas con una pluma y un papel.
