Sueño
Anoche soñé con ella; con
esa que me enseñó a combinar el laurel, el comino y el
azafrán, la que todos los sábados
me pedía ayuda para picar y sazonar la carne el mole y lo demás. Cocinando me enseñó
a escuchar mi corazón, por pura intuición me llevo a poner especias a los
platillos de su tierra natal. La intuición era su don… hoy usándolo nos
hablamos como en radio…
esa magia me dejó. Mi intuición me la despertó en esa cocina
mientras picaba y sazonaba.
La vi claro en mi sueño; seguía
igual, en su cocina había magia, se escuchaba al corazón y se guisaba con el
alma. Vi los colores del refri y la mesa con la tabla de picar, recordé mis cuchillos
y hasta creo q escuché el agua correr. mis sentidos, cada uno de ellos, estaban
atentos a recibir… olían, escuchaban, sentían más que ayer. Aprendí que el
comino me llegaba hondo, que el eneldo me gusta con zanahorias y que me sana la
albahaca. Anoche te vi de nuevo y me dijiste eso mismo que de pronto olvido…
dejaste la cuchara y me miraste con los ojos fijos; me hablaste con esa energía
que sana… “enraízate cada día, planta tus pies, siente el piso en cada parte
de tu ser, siente desde el dedo más pequeño y pon firme tu talón, siente como
tienes raíces… siente esas raíces de árbol sabio que te conecta a lo que
eres, que te recuerda de dónde vienes. Enraízate, enraízate y respira, logra
que tu respiración esté al compás de tu latido… métete en ti, pero sigue
sintiendo el piso con tus pies; no los despegues, pero sigue respirando… siente,
escucha”
Así dijo mi gran sabía que
me habla dormida y que me sana desde arriba.
Me desperté acelerada
pensando en el comino y el azafrán, pero puse mis pies en el piso y me enraicé…
sentí mi espíritu resonar… y con magia me salió la sonrisa, esa sonrisa un
poco torcida que indica que
cosas buenas están por llegar.
Mi intuición me dice más… hoy la escucho desde aquí enraizada en verdad.
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