Viaje a Israel
Y si te cuento que me imagine que viajaba a un país lejano donde descubría mi más intenso brillo y rediseñe mi sonrisa…. y si te cuento que aun con miedo tomé un avión a 12500 km solo para redescubrirme, me creerías?
Un mes antes de decir que si a esa gran aventura me prepare más allá de hacer una simple maleta… escribí y me tatué en el alma el #hoybrillo; comencé creyendo ampliamente en mí y aunque muchos días me cuesta trabajo lo convertí en mi prioridad… así inicie esa aventura conmigo, creyendo en mí, viviendo solo por mí. Físicamente tome un avión lejos de mi casa ese día que anochecía… pero mi corazón estaba listo para despegar de las viejas creencias y con mucho brillo y decisión volé por más de una día lejos a descubrir que la gente allá también es feliz… llegue a Israel y me decepcione un poco al ver la misma emoción… pero hice lo que ya aprendí… me metí, me metí más a fondo y descubrí lo que tanto amé… descubrí esa pasión por el problema… ese extraño gusto por la incomodidad y su forma de vibrar… más esencial.
En shorts y playera hice el ejercicio de enraizarme y sentir a esa gente de cual quería
aprender… magia paso cuando conecte… cuando mis ojos cruzaron la mirada de esa niña… sentí su emoción, su felicidad, amor y me gusto… conecte con el vecino y con el chofer… magia paso cuando esa conexión la convertí en energía para entenderme, para transmitir.
En mi viaje a Israel no solo brille, conecte y descubrí lo que quería dejar lejos, lo que ya no deseaba en mí y lo que quería cambiar… mis creencias en el “no puedo” y “el no tengo” las solté creo q un taxi… más sorpresas llegaron cuando decidí soltar esa que tenía la etiqueta de “no vales nada”…y sonreí… esa sonrisa un poco torcida…jugué con más herramientas, jugué limpio con mi ser…
Note que ellos también sentían felicidad, amor, dolor, odio y amistad… me cuestione que
hacía yo diferente y me fui al siguiente nivel… lloré de emoción cuando descubrí lo que me unía a ese chofer y a ese chico en la oficina. Me unía tanto que yo no había visto, no había visto que mi saco de creencias me frenaba…ahí estando en Israel quise sacar mi saco completo abrazarlo, agradecerle y moverme a otro lugar. Así decidí, me dijo mi intuición “avanza y observa” crecí en ese momento… me traje un nuevo yo de solo vivir con emoción y conectar con eso esencial… la mirada. Aprehendí, incorporé mis nuevos conocimientos que venían desde mi más profundo ser y hoy los convierto en verdad los enraízo en mi corazón.
Fui sensible al escuchar la historia de guerras y misiles y también aprendí de lo que creen y de lo que les duele. Me impacte cuando entre a ese búnker solo a ver, pero juro que sentí más allá.
En resumen, mi vida se movió cuando decidí escuchar mi intuición y volamos juntas…
conectamos y decidimos brillar, trabaje, escribí y escuche desde dentro lo que sí quiero . Mi todo entonces se movió regrese diferente y no solo por volar lejos y pasear en ese país con mucha magia. En ese viaje aprendí a acompañarme con el alma… y logré dejar mi saco con creencias, las ofrecí al universo y decidí diferente. Esta vez me elegí a mí.
De Israel me traje ese brillo en mis ojos y ese souvenir que aclara el alma… me traje herramientas y más. Al final esa cultura me dejo algo más que pasos caminados y tiendas visitadas… Israel me dio una nueva perspectiva sólo de mí, de mis límites y mis nuevos
estándares.
Hoy han pasado 3 meses de ese viaje y sigo recordándolo y mi sonrisa brilla; sigo creyendo en mí, se que me caeré, estoy segura que volveré a llorar pero también sé que elegiré diferente… Israel me dejo esa sabiduría que aunque sea en mis peores días siempre hay muchas cosas que elegir aprender. Hoy sé que me quiero escoger a mi primero para brillar y regresar a mí a ese espacio chiquito, a ese corazón y escucharlo latir

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