33.- Mis nuevos “comos”
Nací en una época donde todavía era normal hacer las cosas con los grandes “deberías” de la vida, donde se trabajaba vestida de traje sastre, tacones y valías por la marca de tu bolsa…la lista de deberías la tenía clara desde que llegué a ese trabajo: los cánones, la secrecía, la entrega completa, la renuncia a tu vida e incluso el disimular tus emociones eran lo más importante. Sentía escalofríos cada vez que intentaba ocultar mi enfado o mi desagrado por algo, me daban náuseas cuando no podía expresar mi opinión acerca de ese mal proyecto ni hablar de lo que opinaba mi intuición, me costaba trabajo negociar escondiendo mis emociones ¡no me gustaba NO ser yo!
Trabajé más de 18 años en una franquicia del área de finanzas donde logré ser la directora administrativa, siempre le tuve miedo a las finanzas, y justo ahí empezó mi miedo, estoy segura. Cuando llegué solo tenía una tienda a mi cargo y acabé teniendo seis, tenía claro lo que quería lograr pero empecé a encontrar difíciles los cómos. Empecé a pensar que de eso se trataba la vida: de encontrar, descubrir y trabajar los cómos; en verdad me daba cuenta que los “qués” de la vida eran más fáciles. Comencé a pelear con mi jefe hasta por cómo respiraba, simplemente su manera de hacer las cosas me estresaba. Llegué a pelearme hasta conmigo y quise controlar incluso cómo respiraba yo misma, y justo entonces me aferré a aprender a hacer negocios de forma diferente.
Encontré esas palabras mágicas: “hacerlo diferente” y a partir de ahí empecé a entender y a trabajar mis cómos nuevos. Noté real y genuinamente que a mi alma no le gustaba hacer las cosas como se hacían antes, con esos cánones que arrugaban mi alma, así que inventé formas, establecí maneras de comunicación creativas y sin pensarlo desarrollé una política laboral diferente. Al final pude tener 20 personas a mi cargo donde la mayoría éramos mujeres, me encantaba crear productos y maneras de vender, formas locas, creativas y diferentes.
Cada mujer que trabajó conmigo llegó a confiar no solo en mí sino en mi esencia, en mi manera de vender y de prospectar nuestro negocio. El resultado fue que en conjunto creamos magia. Liz, Roci, Fanny, Ali, Clau, Kary, Silvia, Iliana y muchas más estuvieron a mi lado, no trabajando sino construyendo con pasión un proyecto que ha llegado lejos.
Logramos que reconocieran nuestra forma “extraña” de trabajar pero con resultados increíbles; mientras otras empresas enfrentaban caos porque la gente se iba yo experimentaba lo contrario; aunado a una lealtad increíble y confianza que nos hacía trabajar con más pasión. Es justo en esa parte donde pude observar que mis cómos ya reflejaban mi esencia, y eso era solo la magia de mi pasión.
Al día de hoy estas mujeres siguen presentes en mi vida y con plena admiración las guardo en mi corazón por haberme enseñado cómo trabajar mi alma, con nuevos cánones que ahora sí implican mi alma. En definitiva, hoy no me importa la bolsa que uso, porque amo mi esencia y porque me importa más reflejar mi pasión en cada aspecto de lo que soy. Con mis nuevos cómos hoy trabajo en esta vida a diario mostrando mi pasión, estoy consciente que es una manera diferente, quizá loca, quizá intensa, pero simplemente hoy amo mis cómos nuevos que se plasman en mi autenticidad.
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